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miércoles, 24 de marzo de 2010

LOS CUATRO ACUERDOS TOLTECAS

LOS TOLTECAS fueron una civilizacion que habito Mexico y Centroamerica, que ademas de dejarnos sus fantasticos templos y su arte, nos ha transmitido el legado de su sabiduria, que esta representada en los llamados Cuatro Acuerdos Toltecas, que se transcriben a continuacion:








PRIMER ACUERDO: SÉ IMPECABLE CON TUS PALABRAS
El primer acuerdo es el más importante, también el más difícil de cumplir. Es tan importante que sólo con él ya serás capaz de alcanzar el nivel de existencia que yo denomino «el cielo en la tierra». Parece ser un acuerdo muy simple, pero es sumamente poderoso.

¿Por qué tus palabras? Porque constituyen el poder que tienes para crear. Son un don que proviene directamente de Dios. En la Biblia, el Evangelio de San Juan empieza diciendo: «En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios». Mediante las palabras expresas tu poder creativo, lo revelas todo. Independientemente de la lengua que hables, tu intención se pone de manifiesto a través de las palabras. Lo que sueñas, lo que sientes y lo que realmente eres, lo muestras por medio de las palabras. Son la herramienta más poderosa que tienes como ser humano, el instrumento de la magia. Pero son como una espada de doble filo: pueden crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea. Uno de los filos es el uso erróneo de las palabras, que crea un infierno en vida. El otro es la impecabilidad de las palabras, que sólo engendrará belleza, amor y el cielo en la tierra. Según cómo las utilices, las palabras te liberarán o te esclavizarán aún más de lo que imaginas. Toda la magia que posees se basa en tus palabras. Son pura magia, y si las utilizas mal, se convierten en magia negra.

Esta magia es tan poderosa, que una sola palabra puede cambiar una vida o destruir a millones de personas. Hace años, en Alemania, mediante el uso de las palabras, un hombre manipuló a un país entero de gente muy inteligente. Los llevó a una guerra mundial sólo con el poder de sus palabras. La mente humana es como un campo fértil en el que continuamente se están plantando semillas. Las semillas son opiniones, ideas y conceptos. Tú plantas una semilla, un pensamiento y éste crece. Las palabras son como semillas, ¡y la mente humana es muy fértil! El único problema es que, con demasiada frecuencia, es fértil para las semillas del miedo. Todas las mentes humanas son fértiles, pero sólo para la clase de semilla para la que están preparadas. Lo importante es descubrir para qué clase de semillas es fértil nuestra mente y prepararla para recibir las semillas del amor.

Todo ser humano es un mago, y por medio de las palabras, puede hechizar a alguien o liberarlo de un hechizo. Continuamente estamos lanzando hechizos con nuestras opiniones. Por ejemplo, me encuentro con un amigo y le doy una opinión que se me acaba de ocurrir. Le digo: «¡Mmmm! Veo en tu cara el color de los que acaban teniendo cáncer». Si escucha esas palabras y está de acuerdo, desarrollará un cáncer en menos de un año. Ese es el poder de las palabras.

Durante nuestra domesticación, nuestros padres y hermanos expresaban sus opiniones sobre nosotros sin pensar. Nosotros nos creíamos lo que nos decían y vivíamos con el miedo que nos provocaban sus opiniones.

Este acuerdo es muy difícil de romper y es posible que te lleve a realizar muchas cosas con el único fin de convencerte de que realmente eres estúpido. Puede que hagas algo y te digas a ti mismo: «Me gustaría ser inteligente, pero debo de ser estúpido, porque si no lo fuera, no habría hecho esto». La mente se mueve en cientos de direcciones diferentes y podríamos pasarnos días enteros atrapados únicamente por la creencia en nuestra propia estupidez. Pero un día alguien capta tu atención y con palabras te hace saber que no eres estúpido. Crees lo que esa persona dice y llegas a un nuevo acuerdo. Y el resultado es que dejas de sentirte o de actuar como un estúpido. Se ha roto todo el hechizo sólo con la fuerza de las palabras. Y a la inversa, si crees que eres estúpido y alguien capta tu atención y te dice: «Sí, realmente eres la persona más estúpida que jamás he conocido», el acuerdo se verá reforzado y se volverá todavía más firme.

Veamos ahora lo que significa la palabra «impecabilidad». Significa «sin pecado». «Impecable» proviene del latín pecatus, que quiere decir «pecado». El im significa «sin», de modo que «impecable» quiere decir «sin pecado». Las religiones hablan del pecado y de los pecadores, pero entendamos qué significa realmente pecar. Un pecado es cualquier cosa que haces y que va contra ti. Todo lo que sientas, creas o digas que vaya contra ti es un pecado. Vas contra ti cuando te juzgas y te culpas por cualquier cosa. No pecar es hacer exactamente lo contrario. Ser impecable es no ir contra ti mismo. Cuando eres impecable, asumes la responsabilidad de tus actos, pero sin juzgarte ni culparte. Desde este punto de vista, todo el concepto de pecado deja de ser algo moral o religioso para convertirse en una cuestión de puro sentido común. El pecado empieza con el rechazo de uno mismo. El mayor pecado que cometes es rechazarte a ti mismo. En términos religiosos, el autorrechazo es un «pecado mortal», es decir que te conduce a la muerte. En cambio, la impecabilidad te conduce a la vida.

Ser impecable con tus palabras es no utilizarlas contra ti mismo. Si te veo en la calle y te llamo estúpido, puede parecer que utilizo esa palabra contra ti pero en realidad la utilizo contra mí mismo, porque tú me odiarás por ello y tu odio no será bueno para mí. Por lo tanto, si me enfurezco y con mis palabras te envío todo mi veneno emocional, las estoy utilizando en mi contra.

Si me amo a mí mismo, expresaré ese amor en mis relaciones contigo y seré impecable con mis palabras, porque la acción provoca una reacción semejante. Si te amo, tú me amarás. Si te insulto, me insultarás. Si siento gratitud por ti, tú la sentirás por mí. Si soy egoísta contigo, tú lo serás conmigo. Si utilizó mis palabras para hechizarte, tú emplearás las tuyas para hechizarme a mí.

Ser impecable con tus palabras significa utilizar tu energía correctamente, en la dirección de la verdad y del amor por ti mismo. Si llegas a un acuerdo contigo para ser impecable con tus palabras, eso bastará para que la verdad se manifieste a través de ti y limpie todo el veneno emocional que hay en tu interior.

En el infierno, el poder de las palabras se emplea de un modo totalmente erróneo. Las usamos para maldecir, para culpar, para reprochar, para destruir. También las utilizamos correctamente, por supuesto, pero no lo hacemos muy a menudo. Por lo general, empleamos las palabras para propagar nuestro veneno personal: para expresar rabia, celos, envidia y odio. Las palabras son pura magia -el don más poderoso que tenemos como seres humanos- y las utilizamos contra nosotros mismos. Las usamos para fomentar el odio entre diferentes personas, entre las familias, entre las naciones… Hacemos un mal uso de las palabras con gran frecuencia, y así es como creamos y perpetuamos el sueño del infierno. Con el uso erróneo de las palabras, nos perjudicamos los unos a los otros y nos mantenemos mutuamente en un estado de miedo y duda. Dado que las palabras son la magia que poseemos los seres humanos y su uso equivocado es magia negra, utilizamos la magia negra constantemente sin tener la menor idea de ello.

Considera las relaciones humanas diarias, e imagínate cuántas veces nos lanzamos hechizos los unos a los otros con nuestras palabras. Con el tiempo, esto se ha convertido en la peor forma de magia negra: son los chismes. Los chismes son magia negra de la peor clase, porque son puro veneno. Aprendimos a contar chismes por acuerdo. De niños, escuchábamos a los adultos que nos rodeaban chismorrear sin parar y expresar abiertamente su opinión sobre otras personas. Incluso opinaban sobre gente a la que no conocían. Mediante esas opiniones, transferían su veneno emocional, y nosotros aprendimos que ésta era la manera normal de comunicarse.

Si adoptamos el Primer Acuerdo y somos impecables con nuestras palabras, cualquier veneno emocional acabará por desaparecer de nuestra mente y dejaremos de transmitirlo en nuestras relaciones personales. Es la manera que utilizamos para sentirnos cerca de otras personas, porque ver que alguien se siente tan mal como nosotros, nos hace sentir mejor.

La impecabilidad de tus palabras también te proporcionará inmunidad frente a cualquier persona que te lance un hechizo. Solamente recibirás una idea negativa si tu mente es un campo fértil para ella. Cuando eres impecable con tus palabras, tu mente deja de ser un campo fértil para las palabras que surgen de la magia negra, pero sí lo es para las que surgen del amor. Puedes medir la impecabilidad de tus palabras a partir de tu nivel de autoestima. La cantidad de amor que sientes por ti es directamente proporcional a la calidad e integridad de tus palabras. Cuando eres impecable con tus palabras, te sientes bien, eres feliz y estás en paz.

Puedes trascender el sueño del infierno sólo con llegar al acuerdo de ser impecable con tus palabras. Ahora mismo estoy plantando una semilla en tu mente. Que crezca o no, dependerá de lo fértil que sea tu mente para recibir las semillas del amor. Tú decides si llegas o no a establecer este acuerdo contigo mismo: Soy impecable con mis palabras. Nutre esta semilla, y a medida que crezca en tu mente, generará más semillas de amor que reemplazarán a las del miedo. El Primer Acuerdo cambiará el tipo de semillas para las que tu mente resulta fértil.

Sé impecable con tus palabras. Este es el primer acuerdo al que debes llegar si quieres ser libre, ser feliz y trascender el nivel de existencia del infierno. Es muy poderoso. Utiliza tus palabras apropiadamente. Empléalas para compartir tu amor. Usa la magia blanca empezando por ti. Dite a ti mismo que eres una persona maravillosa, fantástica. Dite cuánto te amas. Utiliza las palabras para romper todos esos pequeños acuerdos que te hacen sufrir.

Imagínate lo que es posible crear sólo con la impecabilidad de las palabras. Trascenderás el sueño del miedo y llevarás una vida diferente. Podrás vivir en el cielo en medio de miles de personas que viven en el infierno, porque serás inmune a él. Alcanzarás el reino de los cielos con este acuerdo: Sé impecable con tus palabras.


SEGUNDO ACUERDO: NO TE TOMES NADA PERSONALMENTE.
El Segundo Acuerdo consiste en no tomarte nada personalmente. Suceda lo que suceda a tu alrededor no te lo tomes personalmente. Utilizando un ejemplo anterior, si te encuentro en la calle y te digo: «¡Eh, eres un estúpido!», sin conocerte, no me refiero a ti, sino a mí. Si te lo tomas personalmente, tal vez te creas que eres un estúpido. Quizá te digas a ti mismo: «¿Cómo lo sabe? ¿Acaso es clarividente o es que todos pueden ver lo estúpido que soy?».



Te lo tomas personalmente porque estás de acuerdo con cualquier cosa que se diga. Y tan pronto como estás de acuerdo, el veneno te recorre y te encuentras atrapado en el sueño del infierno. El motivo de que estés atrapado es lo que llamamos «la importancia personal». La importancia personal, o el tomarse las cosas personalmente, es la expresión máxima del egoísmo, porque consideramos que todo gira a nuestro alrededor. Durante el período de nuestra educación (o de nuestra domesticación), aprendimos a tomarnos todas las cosas de forma personal. Creemos que somos responsables de todo. ¡Yo, yo, yo y siempre yo! Nada de lo que los demás hacen es por ti. Lo hacen por ellos mismos.

Todos vivimos en nuestro propio sueño, en nuestra propia mente; los demás están en un mundo completamente distinto de aquel en que vive cada uno de nosotros. Cuando nos tomamos personalmente lo que alguien nos dice, suponemos que sabe lo que hay en nuestro mundo e intentamos imponérselo por encima del suyo. Incluso cuando una situación parece muy personal, por ejemplo cuando alguien te insulta directamente, eso no tiene nada que ver contigo. Lo que esa persona dice, lo que hace y las opiniones que expresa responden a los acuerdos que ha establecido en su propia mente. Su punto de vista surge de toda la programación que recibió durante su domesticación.


Si alguien te da su opinión y te dice: «¡Oye, estás muy gordo!», no te lo tomes personalmente, porque la verdad es que se refiere a sus propios sentimientos, creencias y opiniones. Esa persona intentó enviarte su veneno, y si te lo tomas personalmente, lo recoges y se convierte en tuyo. Tomarse las cosas personalmente te convierte en una presa fácil para esos depredadores, los magos negros. Les resulta fácil atraparte con una simple opinión, después te alimentan con el veneno que quieren, y como te lo tomas personalmente, te lo tragas sin rechistar. Te comes toda su basura emocional y la conviertes en tu propia basura. Pero si no te lo tomas personalmente, serás inmune a todo veneno aunque te encuentres en medio del infierno. Esa inmunidad es un don de este acuerdo. Cuando te tomas las cosas personalmente, te sientes ofendido y reaccionas defendiendo tus creencias y creando conflictos. Haces una montaña de un grano de arena porque sientes la necesidad de tener razón y de que los demás estén equivocados. También te esfuerzas en demostrarles que tienes razón dando tus propias opiniones. Del mismo modo, cualquier cosa que sientas o hagas no es más que una proyección de tu propio sueño personal, un reflejo de tus propios acuerdos. Lo que dices, lo que haces y las opiniones que tienes se basan en los acuerdos que tú has establecido y no tienen nada que ver conmigo.


Lo que pienses de mí no es importante para mí y no me lo tomo personalmente. Cuando la gente me dice: «Miguel, eres el mejor», no me lo tomo personalmente y tampoco lo hago cuando me dice: «Miguel, eres el peor». Sé que cuando estés contento, me dirás: «¡Miguel, eres un ángel!». Pero cuando estés enfadado conmigo, me dirás: «¡Oh, Miguel, eres un demonio! Eres repugnante. ¿Cómo puedes decir esas cosas?». Ninguno de los dos comentarios me afecta porque yo sé lo que soy. No necesito que me acepten. No necesito que nadie me diga: «¡Miguel, qué bien lo haces!», o: «¿Cómo eres capaz de hacer eso?».


No, no me lo tomo personalmente. Pienses lo que pienses, sientas lo que sientas, sé que se trata de tu problema y no del mío. Es tu manera de ver el mundo. No me lo tomo de un modo personal porque te refieres a ti mismo y no a mí. Los demás tienen sus propias opiniones según su sistema de creencias, de modo que nada de lo que piensen de mí estará realmente relacionado conmigo, sino con ellos.


Es posible que incluso me digas: «Miguel, lo que dices me duele». Pero lo que te duele no es lo que yo digo, sino las heridas que tienes y que yo he rozado con lo que he dicho. Eres tú mismo quien se hace daño. No me lo puedo tomar personalmente en modo alguno, y no porque no crea ni confíe en ti, sino porque sé que ves el mundo con distintos ojos, con los tuyos.

Creas una película entera en tu mente y en ella tú eres el director, el productor y el protagonista. Todos los demás tenemos papeles secundarios. Es tu película. La manera en que ves esa película se basa en los acuerdos que has establecido con la vida. Tu punto de vista es algo personal tuyo. No es la verdad de nadie más que de ti. Por consiguiente, si te enfadas conmigo, sé que eso está relacionado contigo. Yo soy la excusa para que tú te enfades. Y te enfadas porque tienes miedo, porque te enfrentas a tu miedo. Si no tuvieras miedo, no te enfadarías conmigo en modo alguno. Si no tuvieras miedo, no me odiarías en modo alguno. Si no tuvieras miedo, no estarías triste ni celoso en modo alguno.

Si vives sin miedo, si amas, no hay lugar para ninguna de esas emociones. Si no tienes ninguna de esas emociones, lógicamente te sientes bien. Cuando te sientes bien, todo lo que te rodea está bien. Cuando todo lo que te rodea es magnífico, todo te hace feliz. Amas todo lo que te rodea porque te amas a ti mismo, porque te gusta como eres, porque estás contento contigo mismo, porque te sientes feliz con tu vida. Estás satisfecho con la película que tú mismo produces y con los acuerdos que has establecido con la vida. Estás en paz y eres feliz. Vives en ese estado de dicha en el que todo es verdaderamente maravilloso y bello. En ese estado de dicha, estableces una relación de amor con todo lo que percibes en todo momento.


Sea lo que sea lo que la gente haga, piense o diga, no te lo tomes personalmente. Si te dice que eres maravilloso, no lo dice por ti. Tú sabes que eres maravilloso. No es necesario que otras personas te lo digan para creerlo. No te tomes nada personalmente. Aun cuando alguien agarrase una pistola y te disparase en la cabeza, no sería nada personal. Incluso hasta ese extremo. Ni siquiera las opiniones que tienes sobre ti mismo son necesariamente verdad; por consiguiente, no tienes la menor necesidad de tomarte cualquier cosa que oigas en tu propia mente personalmente. La mente tiene la capacidad de hablarse a sí misma, pero también tiene la capacidad de escuchar la información que está disponible de otras esferas.


La mente también es capaz de hablarse y escucharse a sí misma. Tu mente está dividida, igual que lo está tu cuerpo. Del mismo modo en que puedes estrechar con una mano tu otra mano y sentirla, la mente puede hablar consigo misma. Una parte de tu mente habla y otra escucha. Cuando muchas partes de tu mente hablan todas al mismo tiempo, se origina un gran problema. A esto lo llamamos mitote, ¿recuerdas? Podemos comparar el mitote con un enorme mercado en el que miles de personas hablan y hacen trueques a la vez. Cada una tiene pensamientos y sentimientos diferentes; cada una tiene un punto de vista distinto. Todos los acuerdos que hemos establecido -la programación de la mente- no son necesariamente compatibles entre sí. Cada acuerdo es como un ser vivo independiente; tiene su propia personalidad y su propia voz. Hay acuerdos incompatibles, que se contradicen los unos a los otros, y el conflicto se va extendiendo hasta que estalla una gran guerra en la mente.


El mitote es la razón por la que los seres humanos apenas saben lo que quieren, cómo lo quieren o cuándo lo quieren. No están de acuerdo con ellos mismos porque unas partes de la mente quieren una cosa y otras quieren exactamente lo contrario. Una parte de la mente pone objeciones a determinados pensamientos y actos y otra los apoya. Todos estos pequeños seres vivientes crean conflictos internos porque están vivos y cada uno tiene su propia voz. Únicamente si hacemos un inventario de nuestros acuerdos destaparemos todos los conflictos de la mente y, con el tiempo, llegaremos a extraer orden del caos del mitote.

No te tomes nada personalmente porque, si lo haces, te expones a sufrir por nada. Los seres humanos somos adictos al sufrimiento en diferentes niveles y distintos grados; nos apoyamos los unos a los otros para mantener esta adicción. Hemos acordado ayudarnos mutuamente a sufrir. Si tienes la necesidad de que te maltraten, será fácil que los demás lo hagan. Del mismo modo, si estás con personas que necesitan sufrir, algo en ti hará que las maltrates. Es como si llevasen un cartel en la espalda que dijera: «Patéame, por favor». Piden una justificación para su sufrimiento. Su adicción al sufrimiento no es más que un acuerdo que refuerzan a diario.

Vayas donde vayas, encontrarás a gente que te mentirá, pero a medida que tu conciencia se expanda, descubrirás que tú también te mientes a ti mismo. No esperes que los demás te digan la verdad, porque ellos también se mienten a sí mismos. Tienes que confiar en ti y decidir si crees o no lo que alguien te dice. Cuando realmente vemos a los demás tal como son sin tomárnoslo personalmente, lo que hagan o digan no nos dañará. Aunque los demás te mientan, no importa. Te mienten porque tienen miedo. Tienen miedo de que descubras que no son perfectos. Quitarse la máscara social resulta doloroso. Si los demás dicen una cosa, pero hacen otra y tú no prestas atención a sus actos, te mientes a ti mismo. Pero si eres veraz contigo mismo, te ahorrarás mucho dolor emocional. Decirte la verdad quizá resulte doloroso, pero no necesitas aferrarte al dolor. La curación está en camino; que las cosas te vayan mejor es sólo cuestión de tiempo.


Si alguien no te trata con amor ni respeto, que se aleje de ti es un regalo. Si esa persona no se va, lo más probable es que soportes muchos años de sufrimiento con ella. Que se marche quizá resulte doloroso durante un tiempo, pero finalmente tu corazón sanará. Entonces, elegirás lo que de verdad quieres. Descubrirás que, para elegir correctamente, más que confiar en los demás, es necesario que confíes en ti mismo.


Cuando no tomarte nada personalmente se convierta en un hábito firme y sólido, te evitarás muchos disgustos en la vida. Tu rabia, tus celos y tu envidia desaparecerán, y si no te tomas nada personalmente, incluso tu tristeza desaparecerá. Si conviertes el Segundo Acuerdo en un hábito, descubrirás que nada podrá devolverte al infierno. Una gran cantidad de libertad surge cuando no nos tomamos nada personalmente. Serás inmune a los magos negros y ningún hechizo te afectará, por muy fuerte que sea. El mundo entero puede contar chismes sobre ti, pero si no te los tomas personalmente, serás inmune a ellos. Alguien puede enviarte veneno emocional de forma intencionada, pero si no te lo tomas personalmente, no te lo tragarás. Cuando no tomas el veneno emocional, se vuelve más nocivo para el que lo envía, pero no para ti.

Ya puedes ver cuán importante es este acuerdo. No tomar nada personalmente te ayuda a romper muchos hábitos y costumbres que te mantienen atrapado en el sueño del infierno y te causan un sufrimiento innecesario. Si mantienes este acuerdo, viajarás por todo el mundo con el corazón abierto por completo y nadie te herirá. Dirás: «Te amo», sin miedo a que te rechacen o te ridiculicen. Pedirás lo que necesites. Dirás sí o dirás no -lo que tú decidas- sin culparte ni juzgarte. Siempre puedes seguir a tu corazón. Si lo haces, aunque estés en medio del infierno, experimentarás felicidad y paz interior. Permanecerás en tu estado de dicha y el infierno no te afectará en absoluto.


TERCER ACUERDO: NO HAGAS SUPOSICIONES.
El tercer acuerdo consiste en no hacer suposiciones. Tendemos a hacer suposiciones sobre todo. El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto. Juraríamos que es real. Hacemos suposiciones sobre lo que los demás hacen o piensan -nos lo tomamos personalmente – y después, los culpamos y reaccionamos enviando veneno emocional con nuestras palabras. Este es el motivo por el cual siempre que hacemos suposiciones, nos buscamos problemas. Hacemos una suposición, comprendemos las cosas mal, nos lo tomamos personalmente y acabamos haciendo un gran drama de nada.

Toda la tristeza y los dramas que has experimentado tenían sus raíces en las suposiciones que hiciste y en las cosas que te tomaste personalmente. Concédete un momento para considerar la verdad de esta afirmación. Toda la cuestión del dominio entre los seres humanos gira alrededor de las suposiciones y el tomarse las cosas personalmente. Todo nuestro sueño del infierno se basa en ello.

Producimos mucho veneno emocional haciendo suposiciones y tomándonoslas personalmente, porque por lo general, empezamos a chismorrear a partir de nuestras suposiciones. Recuerda que chismorrear es nuestra forma de comunicarnos y enviarnos veneno los unos a los otros en el sueño del infierno. Como tenemos miedo de pedir una aclaración, hacemos suposiciones y creemos que son ciertas; después, las defendemos e intentamos que sea otro el que no tenga razón. Siempre es mejor preguntar que hacer una suposición, porque las suposiciones crean sufrimiento.

El gran mitote de la mente humana crea un enorme caos que nos lleva a interpretar y entender mal todas las cosas. Sólo vemos lo que queremos ver y oímos lo que queremos oír. No percibimos las cosas tal como son. Tenemos la costumbre de soñar sin basarnos en la realidad. Literalmente, inventamos las cosas en nuestra imaginación. Como no entendemos algo, hacemos una suposición sobre su significado y cuando la verdad aparece, la burbuja de nuestro sueño estalla y descubrimos que no era en absoluto lo que nosotros creíamos.

Un ejemplo: Andas por el paseo y ves a una persona que te gusta. Se vuelve hacia ti, te sonríe y después se aleja. Sólo con esta experiencia puedes hacer muchas suposiciones. Con ellas es posible crear toda una fantasía. Y tú verdaderamente quieres creerte la fantasía y convertirla en realidad. Empiezas a crear un sueño completo a partir de tus suposiciones y puede que te lo creas: «Realmente le gusto mucho». A partir de esto, en tu mente empieza una relación entera. Quizás, en tu mundo de fantasía, hasta llegues a casarte con esa persona. Pero la fantasía está en tu mente, en tu sueño personal.

Hacer suposiciones en nuestras relaciones significa buscarse problemas. A menudo, suponemos que nuestra pareja sabe lo que pensamos y que no es necesario que le digamos lo que queremos. Suponemos que hará lo que queremos porque nos conoce muy bien. Si no hace lo que creemos que debería hacer, nos sentimos realmente heridos y decimos: «Deberías haberlo sabido».

Otro ejemplo: Decides casarte y supones que tu pareja ve el matrimonio de la misma manera que tú. Después, al vivir juntos, descubres que no es así. Esto crea muchos conflictos; sin embargo, no intentas clarificar tus sentimientos sobre el matrimonio. El marido regresa a casa del trabajo. La mujer está furiosa y el marido no sabe por qué. Quizá sea porque la mujer hizo una suposición. No le dice a su marido lo que quiere porque supone que él la conoce tan bien que ya lo sabe, como si pudiese leer su mente. Se disgusta porque él no satisface sus expectativas. Hacer suposiciones en las relaciones conduce a muchas disputas, dificultades y malentendidos con las personas que supuestamente amamos.

En cualquier tipo de relación, podemos suponer que los demás saben lo que pensamos y que no es necesario que digamos lo que queremos. Harán lo que queremos porque nos conocen muy bien. Si no lo hacen, si no hacen lo que creemos que deberían hacer, nos sentimos heridos y pensamos: «¿Cómo ha podido hacer eso? Debería haberlo sabido». Suponemos que la otra persona sabe lo que queremos. Creamos un drama completo porque hacemos esta suposición y después añadimos otras más encima de ella.

El funcionamiento de la mente humana es muy interesante. Necesitamos justificarlo, explicarlo y comprenderlo todo para sentirnos seguros. Tenemos millones de preguntas que precisan respuesta porque hay muchas cosas que la mente racional es incapaz de explicar. No importa si la respuesta es correcta o no; por sí sola, bastará para que nos sintamos seguros.

Esta es la razón por la cual hacemos suposiciones. Si los demás nos dicen algo, hacemos suposiciones, y si no nos dicen nada, también las hacemos para satisfacer nuestra necesidad de saber y reemplazar la necesidad de comunicarnos. Incluso si oímos algo y no lo entendemos, hacemos suposiciones sobre lo que significa, y después, creemos en ellas. Hacemos todo tipo de suposiciones porque no tenemos el valor de preguntar.


La mayoría de las veces, hacemos nuestras suposiciones con gran rapidez y de una manera inconsciente, porque hemos establecido acuerdos para comunicarnos de esta forma. Hemos acordado que hacer preguntas es peligroso y que la gente que nos ama debería saber qué queremos o cómo nos sentimos. Cuando creemos algo, suponemos que tenemos razón hasta el punto de llegar a destruir nuestras relaciones para defender nuestra posición.


Suponemos que todo el mundo ve la vida del mismo modo que nosotros. Suponemos que los demás piensan, sienten, juzgan y maltratan como nosotros lo hacemos. Esta es la mayor suposición que podemos hacer y es la razón por la cual nos da miedo ser nosotros mismos ante los demás, porque creemos que nos juzgarán, nos convertirán en sus víctimas, nos maltratarán y nos culparán como nosotros mismos lo hacemos. De modo que, incluso antes de que los demás tengan la oportunidad de rechazarnos, nosotros ya nos hemos rechazado a nosotros mismos. Así es como funciona la mente humana.


También hacemos suposiciones sobre nosotros mismos y esto crea muchos conflictos internos. Por ejemplo, supones que eres capaz de hacer algo y después descubres que no lo eres. Te sobrestimas o te subestimas a ti mismo porque no te has tomado el tiempo necesario para hacerte preguntas y contestártelas. Tal vez necesites más datos sobre una situación en particular. O quizá necesites dejar de mentirte a ti mismo sobre lo que verdaderamente quieres.


A menudo, cuando inicias una relación con alguien que te gusta, tienes que justificar por qué te gusta. Sólo ves lo que quieres ver y niegas que algunos aspectos de esa persona te disgustan. Te mientes a ti mismo con el único fin de sentir que tienes razón. Después haces suposiciones y una de ellas es: «Mi amor cambiará a esta persona». Pero no es verdad. Tu amor no cambiará a nadie. Si las personas cambian es porque quieren cambiar, no porque tú puedas cambiarlas. Entonces, ocurre algo entre vosotros dos y te sientes dolido. De pronto, ves lo que no quisiste ver antes, sólo que ahora está amplificado por tu veneno emocional. Ahora tienes que justificar tu dolor emocional y echar la culpa de tus decisiones a los demás. No es necesario que justifiquemos el amor; está presente o no lo está. El amor verdadero es aceptar a los demás tal como son, sin tratar de cambiarlos. Si intentamos cambiarlos significa que, en realidad, no nos gustan. Por supuesto, si decides vivir con alguien, si llegas a ese acuerdo, siempre será mejor que esa persona sea exactamente como tú quieres que sea. Encuentra a alguien a quien no tengas que cambiar en absoluto. Resulta mucho más fácil hallar a alguien que ya sea como tú quieres que sea, que intentar cambiar a una persona. Además, ese alguien debe quererte tal como eres para no tener que hacerte cambiar en absoluto. Si otras personas piensan que tienes que cambiar, eso significa que, en realidad, no te aman tal como eres.


¿Y para qué estar con alguien si tú no eres tal como quiere que seas? Debemos ser quienes somos, de modo que no tenemos que presentar una falsa imagen. Si me amas tal como soy, muy bien, tómame. Si no me amas tal como soy, muy bien, adiós. Búscate a otro. Quizá suene duro, pero este tipo de comunicación significa que los acuerdos personales que establecemos con los demás son claros e impecables. Imagínate tan sólo el día en que dejes de suponer cosas de tu pareja, y a la larga, de cualquier otra persona de tu vida. Tu manera de comunicarte cambiará completamente y tus relaciones ya no sufrirán más a causa de conflictos creados por suposiciones equivocadas.

La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras. Si no comprendes alguna, ten el valor de preguntar hasta clarificarlo todo lo posible, e incluso entonces, no supongas que lo sabes todo sobre esa situación en particular. Una vez que escuches la respuesta, no tendrás que hacer suposiciones porque sabrás la verdad.

Asimismo, encuentra tu voz para preguntar lo que quieres. Todo el mundo tiene derecho a contestarte «sí» o «no», pero tú siempre tendrás derecho a preguntar. Del mismo modo, todo el mundo tiene derecho a preguntarte y tú tienes derecho a contestar «sí» o «no».


Si no entiendes algo, en lugar de hacer una suposición, es mejor que preguntes y que seas claro. El día que dejes de hacer suposiciones, te comunicarás con habilidad y claridad, libre de veneno emocional. Cuando ya no hagas suposiciones, tus palabras se volverán impecables.


Con una comunicación clara, todas tus relaciones cambiarán, no sólo la que tienes con tu pareja, sino también todas las demás. No será necesario que hagas suposiciones porque todo se volverá muy claro. Esto es lo que yo quiero y esto es lo que tú quieres. Si nos comunicamos de esta manera, nuestras palabras se volverán impecables. Si todos los seres humanos fuésemos capaces de comunicarnos de esta manera, con la impecabilidad de nuestras palabras, no habría guerras, ni violencia ni disputas. Sólo con que fuésemos capaces de tener una comunicación buena y clara, todos nuestros problemas se resolverían.


Este es, pues, el Tercer Acuerdo: No hagas suposiciones.



CUARTO ACUERDO: HAZ SIEMPRE LO MÁXIMO QUE PUEDAS.
Sólo hay un acuerdo más, pero es el que permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados. El Cuarto Acuerdo se refiere a la realización de los tres primeros: Haz siempre lo máximo que puedas.


Bajo cualquier circunstancia, haz siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Pero piensa que eso va a variar de un momento a otro. Todas las cosas están vivas y cambian continuamente, de modo que, en ocasiones, lo máximo que podrás hacer tendrá una gran calidad, y en otras no será tan bueno. Cuando te despiertas renovado y lleno de vigor por la mañana, tu rendimiento es mejor que por la noche cuando estás agotado. Lo máximo que puedas hacer será distinto cuándo estés sano que cuando estés enfermo, o cuando estés sobrio que cuando hayas bebido. Tu rendimiento dependerá de que te sientas de maravilla y feliz o disgustado, enfadado o celoso.


En tus estados de ánimo diarios, lo máximo que podrás hacer cambiará de un momento a otro, de una hora a otra, de un día a otro. También cambiará con el tiempo. A medida que vayas adquiriendo el hábito de los cuatro nuevos acuerdos, tu rendimiento será mejor de lo que solía ser.


Independientemente del resultado, sigue haciendo siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Si intentas esforzarte demasiado para hacer más de lo que puedes, gastarás más energía de la necesaria y, al final, tu rendimiento no será suficiente. Cuando te excedes, agotas tu cuerpo y vas contra ti, y por consiguiente te resulta más difícil alcanzar tus objetivos. Por otro lado, si haces menos de lo que puedes hacer, te sometes a ti mismo a frustraciones, juicios, culpas y reproches.


Limítate a hacer lo máximo que puedas, en cualquier circunstancia de tu vida. No importa si estás enfermo o cansado, si siempre haces lo máximo que puedas, no te juzgarás a ti mismo en modo alguno. Y si no te juzgas, no te harás reproches, ni te culparás ni te castigarás en absoluto. Si haces siempre lo máximo que puedas, romperás el fuerte hechizo al que estás sometido.


Había una vez un hombre que quería trascender su sufrimiento, de modo que se fue a un templo budista para encontrar a un maestro que le ayudase. Se acercó a él y le dijo:

«Maestro, si medito cuatro horas al día, ¿cuánto tiempo tardaré en alcanzar la iluminación?». El maestro le miró y le respondió: «Sí meditas cuatro horas al día, tal vez lo consigas dentro de diez años».

El hombre, pensando que podía hacer más, le dijo: «Maestro, y si medito ocho horas al día, ¿cuánto tiempo tardaré en alcanzar la iluminación?».

El maestro le miró y le respondió: «Si meditas ocho horas al día, tal vez lo lograrás dentro de veinte años».

«Pero ¿por qué tardaré más tiempo si medito más?», preguntó el hombre.

El maestro contestó: «No estás aquí para sacrificar tu alegría ni tu vida. Estás aquí para vivir, para ser feliz y para amar. Si puedes alcanzar tu máximo nivel en dos horas de meditación, pero utilizas ocho, sólo conseguirás agotarte, apartarte del verdadero sentido de la meditación y no disfrutar de tu vida. Haz lo máximo que puedas y tal vez aprenderás que independientemente del tiempo que medites, puedes vivir, amar y ser feliz».


Si haces lo máximo que puedas, vivirás con gran intensidad. Serás productivo y serás bueno contigo mismo porque te entregarás a tu familia, a tu comunidad, a todo. Pero la acción es lo que te hará sentir inmensamente feliz. Siempre que haces lo máximo que puedes, actúas. Hacer lo máximo que puedas significa actuar porque amas hacerlo, no porque esperas una recompensa. La mayor parte de las personas hacen exactamente lo contrario: sólo emprenden la acción cuándo esperan una recompensa y no disfrutan de ella. Y ese es el motivo por el que no hacen lo máximo que pueden.


Por ejemplo, la mayoría de las personas van a trabajar y piensan únicamente en el día de pago y en el dinero que obtendrán por su trabajo. Están impacientes esperando a que llegue el viernes o el sábado, el día en el que reciben su salario y pueden tomarse unas horas libres. Trabajan por su recompensa y el resultado es que se resisten al trabajo. Intentan evitar la acción; ésta entonces se vuelve cada vez más difícil y esas personas no hacen lo máximo que pueden. Trabajan muy duramente durante toda la semana, soportan el trabajo, soportan la acción, no porque les guste, sino porque sienten que es lo que deben hacer. Tienen que trabajar porque han de pagar el alquiler y mantener a su familia. Son personas frustradas y cuando reciben su paga, no se sienten felices.


Tienen dos días para descansar, para hacer lo que les apetezca y ¿qué es lo que hacen? Intentan escaparse. Se emborrachan porque no se gustan a sí mismos. No les gusta su vida. Cuando no nos gusta como somos, nos herimos de muy diversas maneras. Sin embargo, si emprendes la acción por el puro placer de hacerlo, sin esperar una recompensa, descubrirás que disfrutas de cada cosa que llevas a cabo. Las recompensas llegarán, pero tú no estarás apegado a ellas. Si no esperas una recompensa, es posible que incluso llegues a conseguir más de lo que hubieses imaginado. Si nos gusta lo que hacemos y si siempre hacemos lo máximo que podemos, entonces disfrutamos realmente de nuestra vida. Nos divertimos, no nos aburrimos y no nos sentimos frustrados.


Cuando haces lo máximo que puedes, no le das al Juez la oportunidad de que dicte sentencia y te considere culpable. Si has hecho lo máximo que podías y el Juez intenta juzgarte basándose en tu Libro de la Ley, tú tienes la respuesta: «Hice lo máximo que podía». No hay reproches. Ésta es la razón por la cual siempre hacemos lo máximo que podemos. No es un acuerdo que sea fácil de mantener, pero te hará realmente libre. Cuando haces lo máximo que puedes, aprendes a aceptarte a ti mismo, pero tienes que ser consciente y aprender de tus errores. Eso significa practicar, comprobar los resultados con honestidad y continuar practicando. Así se expande la conciencia.


Cuando haces lo máximo que puedes no parece que trabajes, porque disfrutas de todo lo que haces. Sabes que haces lo máximo que puedes cuando disfrutas de la acción o la llevas a cabo de una manera que no te repercute negativamente. Haces lo máximo que puedes porque quieres hacerlo, no porque tengas que hacerlo, ni por complacer al juez o a los demás. Si emprendes la acción porque te sientes obligado, entonces, de ninguna manera harás lo máximo que puedas. En ese caso, es mejor no hacerlo. Cuando haces lo máximo que puedes, siempre te sientes muy feliz; por eso lo haces. Cuando haces lo máximo que puedes por el mero placer de hacerlo, emprendes la acción porque disfrutas de ella.


La acción consiste en vivir con plenitud. La inacción es nuestra forma de negar la vida, y consiste en sentarse delante del televisor cada día durante años porque te da miedo estar vivo y arriesgarte a expresar lo que eres. Expresar lo que eres es emprender la acción. Puede que tengas grandes ideas en la cabeza, pero lo que importa es la acción. Una idea, si no se lleva a cabo, no producirá ninguna manifestación, ni resultados ni recompensas.


Hacer lo máximo que puedas es un gran hábito que te conviene adquirir. Yo hago lo máximo que puedo en todo lo que emprendo y siento. Hacerlo se ha convertido en un ritual que forma parte de mi vida, porque estás vivo. No disfrutar de lo que sucede ahora mismo es vivir en el pasado, es vivir sólo a medias. Esto conduce a la autocompasión, el sufrimiento y las lágrimas.


Naciste con el derecho de ser feliz. Naciste con el derecho de amar, de disfrutar y de compartir tu amor. Estás vivo, así que toma tu vida y disfrútala. No te resistas a que la vida pase por ti, porque es Dios que pasa a través de ti. Tu existencia prueba, por sí sola, la existencia de Dios. Tu existencia prueba la existencia de la vida y la energía.


No necesitamos saber ni probar nada. Ser, arriesgarnos a vivir y disfrutar de nuestra vida, es lo único que importa. Di que no cuando quieras decir que no, y di que sí cuando quieras decir que sí. Tienes derecho a ser tú mismo. Y sólo puedes serlo cuando haces lo máximo que puedes. Cuando no lo haces, te niegas el derecho a ser tú mismo. Ésta es una semilla que deberías nutrir en tu mente. No necesitas muchos conocimientos ni grandes conceptos filosóficos. No necesitas que los demás te acepten. Expresas tu propia divinidad mediante tu vida y el amor por ti mismo y por los demás.


Los tres primeros acuerdos sólo funcionarán si haces lo máximo que puedas. No esperes ser siempre impecable con tus palabras. Tus hábitos rutinarios son demasiado fuertes y están firmemente arraigados en tu mente. Pero puedes hacer lo máximo posible. No esperes no volver nunca más a tomarte las cosas personalmente; sólo haz lo máximo que puedas. No esperes no hacer nunca más ninguna suposición, pero sí puedes hacer lo máximo posible.


Si haces lo máximo que puedas, hábitos como emplear mal tus palabras, tomarte las cosas personalmente y hacer suposiciones se debilitarán y con el tiempo, serán menos frecuentes. No es necesario que te juzgues a ti mismo, que te sientas culpable o que te castigues por no ser capaz de mantener estos acuerdos. Cuando haces lo máximo que puedes, te sientes bien contigo mismo aunque todavía hagas suposiciones, aunque todavía te tomes las cosas personalmente y aunque todavía no seas impecable con tus palabras.


Si siempre haces lo máximo que puedas, una y otra vez, te convertirás en un maestro de la transformación. La práctica forma al maestro. Todo lo que sabes lo has aprendido mediante la repetición.


Si haces lo máximo que puedas en la búsqueda de tu libertad personal y de tu autoestima, descubrirás que encontrar lo que buscas es sólo cuestión de tiempo. No se trata de soñar despierto ni de sentarse varias horas a soñar mientras meditas. Debes ponerte en pie y actuar como un ser humano. Debes honrar al hombre o la mujer que eres. Debes respetar tu cuerpo, disfrutarlo, amarlo, alimentarlo, limpiarlo y sanarlo. Ejercítalo y haz todo lo que le haga sentirse bien. Tu propio cuerpo es una manifestación de Dios, y si honras a tu cuerpo, todo cambiará para ti. Cuando des amor a todas las partes de tu cuerpo, plantarás semillas de amor en tu mente, y cuando crezcan, amarás, honrarás y respetarás tu cuerpo inmensamente.


Cuando honres estos cuatro acuerdos juntos, ya no vivirás más en el infierno. Definitivamente, no. Si eres impecable con tus palabras, no te tomas nada personalmente, no haces suposiciones y siempre haces lo máximo que puedas, tu vida será maravillosa y la controlarás totalmente.


Los Cuatro Acuerdos son un resumen de la maestría de la transformación, una de las maestrías de los Toltecas. Transformas el infierno en cielo. Sólo tienes que adoptarlos y respetar su significado y su poder.




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miércoles, 12 de agosto de 2009

¿VAMOS DE CINE sin un sentir espiritual?. Powder (Pura energia)-La milla verde


Vivimos en un tiempo en el que el ser humano –en general-, está evolucionando hacia el individualismo y hacia la uniformidad , y todo ello, por unos sistemas de poder que nos han llevado a vivir y a entender la vida de una determinada manera.

Un individualismo que nos ha hecho olvidar -entre otras cosas- el sentido de respeto y la solidaridad hacia los demás, donde lo único que prima es un@ mism@.
Una uniformidad en la cuál todos pensamos lo mismo, todos sentimos lo mismo y por ello nuestro hacer, que esta sustentado por lo que pensamos y sentimos…va a ser también el mismo, o dicho de otra forma, que todos funcionemos igual.

Esta situación lo que genera es que el ser humano no cambie, no evolucione...y lo único que se consigue, es incrementar cada vez más la situación “critica” en la que nos encontramos.

Y en principio todos formamos parte de la biodiversidad de la vida, y tod@s somos – en origen – distint@s, luego, a lo largo de la vida se nos va a ir modelando hacia ese sentido individual y uniforme. Se nos va a ir “educando” hacia una forma de vivir y entender la vida que nada tiene que ver con el verdadero sentido de la vida. Pero interesa que sigamos así, que no pensemos demasiado, que no hagamos demasiadas cosas por nosotros mismos, sino que ya piensan y hacen por nosotros.

Un detalle que confirma lo que les estoy contando, es que cuando vemos a alguien que no piensa como nosotr@s, que nos dice o hace cosas que nosotr@s ni siquiera nos planteamos…tachamos a esa persona de rar@, de loc@…etc.
Pero son personas que nos muestran que el ser humano está dentro de esa biodiversidad y que es una forma de evolucionar.

Dentro de la biodiversidad de la naturaleza podemos aprender, porque toda ella se comporta de manera diferente – un mono es un mono y no busca comportarse como una serpiente-, y eso le hace, entre otras cosas evolucionar.

El ser humano también tiene esa biodiversidad – en su esencia- porque todos somos distint@s, y eso es lo que nos hace evolucionar. La biodiversidad se muestra cuando cada un@ es un2 mism@, cuando nos mostramos como lo que somos y no como nos dicen que tenemos que ser. En la biodiversidad de cada un@ está la vida, porque si vamos recogiendo cada un@, el pensar o el sentir o el hacer diferente de otra persona, eso va ha hacer que nos movamos, que cambiemos, que evolucionemos de alguna manera.

Ahora si seguimos moviendonos dentro de esa uniformidad y esa individualidad en la que “se nos está educando”, no vamos a movernos, no vamos a cambiar y vamos a ser marionetas dirigidas al son de quien maneja los hilos de la vida; a la vez que dentro de nosotr@s va a anidad el miedo, la violencia, la envidia, el rencor…. Por ello vamos a enjuiciar, a culpar, a castigar, a violentarnos, a tener miedo…etc a esos seres que nos están mostrando que la vida puede ser y ES DE OTRA MANERA.

Detrás de cada un@ – aunque no lo veamos o creamos- está la mano de esa fuerza, de esa energía…que mueve e impulsa la vida y que algunos llaman Dios. Y es Dios, quien a través de la virtud o el don de las personas, se nos muestra para darnos “pistas” de que la realidad que vivimos cada un@ puede ser y se puede vivir de otra manera. También EL se muestra en lo que llamamos suerte, casualidad, “milagros”, intuiciones, sueños….

Tod@s tenemos nuestro don, nuestra virtud pero es muy difícil verla dentro de la individualidad y uniformidad en la que nos estamos moviendo. Y acallamos y destruimos la virtud de l@s otr@s, porque tenemos miedo de ser lo que un día el cielo pensó que fuesemos. Seres a Su Imagen y Semejanza.

Un ser con miedo es manejable. Un ser con miedo es incapaz de ver el AMOR.

Powder (Pura energia)
Reparto Mary Steenburgen, Sean Patrick Flaney, Lance Henrikson, Jeff Goldblum
Director Victor Salva
Duración 01:47:00
Estreno domingo 1 enero 1995
Apta mayores 16 años

Argumento
Powder es el apodo que dan al protagonista debido a su insólito aspecto: es albino, carece de cabellos y tiene unos extraños ojos. Apartado del resto del mundo ha crecido en casa de sus abuelos hasta la muerte de estos y entonces es internado en una institución estatal. Allí sus características despiertan miedo, recelo y burlas… pero Powder también tiene otras dotes: una mente desarrolladísima y un dominio de facultades como la telepatía, la telekinesia…



LA MILLA VERDE. The Green Mile
Género: Fantástico
País: Estados Unidos
Año de publicación: 1999
Productora: Castle Rock
Apta mayores 16 años

Argumento
Los milagros ocurren en los sitios más inesperados, incluso en la celda de un condenado a muerte. Allí John Coffey, un prisionero con poderes sobrenaturales, lleva un sentido de espíritu y humanidad a sus carceleros y compañeros de celda. Tom Hanks lidera un reparto espectacular en este emocionante historia de presos y carceleros. El director Frank Darabont, que regresa al cine después de su debut en 1994 con “The Shawshank Redemption”, adapta otra novela de Stephen King en una obra nominada a 4 premios de la Academia, entre ellos el de Mejor Película.

martes, 28 de julio de 2009

LA MORAL...EL NACIMIENTO DEL JUICIO Y DE LA CULPA (2ª parte)


Cuando hablabamos de la moral en la 1ª parte recogíamos como ideas:
-La idea de moral nos viene dada por las religiones y la política a lo largo de la evolución de la historia. Luego se han ido diversificando en los demás sistemas de poder, hasta llegar luego a encontrarnos con una moral personal, una moral familiar, una moral social, una moral cultural, una moral médica, una moral científica, una moral militar… donde en cada una de estas morales se nos van a decir lo que esta bien y lo que esta mal. Y dependiendo donde estés unas cosas son buenas en ese lugar y en otro lugar no.

-Estos sistemas de poder han ido creando y estableciendo –en base a la moral- unas maneras de vivir y de relacionarnos. Han ido determinando unas condiciones de justicia, de normas, de leyes y prohibiciones y han ido eliminando cualquier posibilidad que no sea la ya prevista y establecida por esos sistemas de poder.

-Esa moral se ha movido por intereses estrictamente personales y de poder, no como búsqueda de bondad sino como búsqueda de beneficio del más fuerte en cada momento.

-Esa moral parte del razonamiento humano de lo bueno y de lo malo. No es algo Universal, ni parte de la ley de Dios. Dios no tiene ley ni moral, y si la tuviese, sería y es, algo incomprensible dentro de la lógica-razón del ser humano; por todo ello, no forma parte de la esencia, de la naturaleza espiritual humana.
Si la moral sería algo intrínseco en el ser humano, todos tendríamos la misma moral.
Esa moral, la hemos ido recogiendo desde niños, de las diferentes morales del exterior –educación- y las vamos a ir elaborando en nuestro interior a lo largo de nuestra vida; y nos van a:
generar una determinada actitud mental, unas determinadas ideas y creencias, un determinado comportamiento, y unas determinadas respuestas con el exterior, haciendonos reaccionar de una manera o de otra, dependiendo de nuestra moral…además de crearnos dolor, sufrimiento y TODO TIPO de patologías.

EL JUICIO Y LA CULPA…NECESITAN DE UNA PENA O UN CASTIGO.
La moral, venga de donde venga va a generar en cada uno de nosotr@s:
Un juicio o enjuiciamiento, una culpa y un castigo. Son tres elementos que van a ir de la mano, es decir, uno no existe sin el otro. No hay culpa, si no hay un juicio personal previo. No hay castigo, si no hay culpa, a la vez…que no hay enjuiciamiento o juicio, sin una pena o castigo.

Vamos a ver que nos cuenta el diccionario acerca de la culpa
Culpa. (Del lat. culpa). Atribuir a alguien la responsabilidad de una determinada acción como consecuencia de su conducta Tu tienes la culpa de lo que ha sucedido..Hecho de ser causante de algo. La cosecha se arruinó por culpa de la lluvia. || ~ teológica. f. Pecado o transgresión voluntaria de la ley de Dios.

En principio podemos decir que si existe la culpa, es porque hay alguien que nos responsabiliza de algo. “Tu tienes la culpa de lo que ha pasado”…

La culpa, es una situación que se produce cuando algo no ha sucedido como nosotr@s deseamos que suceda..
“LA COSECHA SE ARRUINÓ POR CULPA DE LA LLUVIA”
Yo quiero que pase algo, que pasé lo que yo quiero y como yo quiero y como no ha sido así, tú eres el culpable. En este caso el tiempo.

Un detalle importante es que, siempre que haya alguien que juzge, que diga…que lo que ha pasado ha sido bueno o malo, siempre hay un culpable. Si no hay alguien que hace un juicio personal de que las cosas sean buenas o malas, o de que las cosas tengan que ser de una determinada manera, no hay culpas ni culpables. Así de simple.

O sea, si yo pienso que las cosas tienen que ser de una manera y al final no son así…Aparecen las culpas y los culpables.

La culpa aparece cuando alguien en una posición de juez dictamina como tienen que ser las cosas.
"Ahora tiene que llover…ahora tiene que pasar esto….ahora tienes que hacer"…

Es alguien que en una posición superior o una posición de poder, se cree poseedor/r@ de la verdad… (de decirnos lo que esta bien o está mal, lo que es bueno o lo que es malo) y si no se cumple de esa forma, te culpo y te castigo. Ese alguien se erige en juez y verdugo de los demás.

O un@ mism@ también. Cuando un@ se siente culpable, es porque siente que lo que ha hecho ha estado mal, ha sido mal@, ha pecado o ha transgredido la ley de los demás o la ley, o la opinión o el juicio personal de cómo tienen que ser las cosas. Un@ mism@ es el juez que se hace su propio juicio.

Todo juicio surge en base a que hay una ley o unas leyes que me dicen lo que es bueno, lo que está bien, etc…en base a mi juicio o visión de cómo son o tienen que ser las cosas.. Y el hecho de transgredir, quebrantar o violar esas leyes, hace que seas culpable y luego ya vendrá el castigo que te pongo.

La moral siempre crea juicio o enjuiciamiento, culpa y castigo… Y es algo que el hemos ido elaborando e imponiendo en base a ejercer un poder y un control sobre los demás, para así poder controlarlos y dirigirlos . Todo esto ha ido generando miedo en el ser humano, miedo que genera -por un lado- control y docilidad, y por otro, inseguridad, desconfianza…violencia.( ojo por ojo).Odios, rencores, venganzas, resentimientos...

NUESTROS JUICIOS Y CULPAS

¿Quién de nosotr@s, ahora mismo no se siente culpable de algo?, bien porque nosotr@s mismos nos culpamos de algo o porque otr@s personas nos echan las culpas.

Y luego al sentirnos culpables –o culpar a otr@s-, vamos a buscar la forma de castigarnos o de castigarle.
Porque un castigo es una agresión. ¿De donde creen ustedes que vienen muchas enfermedades auto agresivas?. De un castigo personal por haber asumido una culpa.
Aparte de que esa agresión o castigo va a producir en los demás…resentimiento, miedo, odio, rencor...

¿Por qué hacemos que otr@ u otr@s se sientan culpables?
Porque queremos que las cosas se hagan o sean de una determinada manera…y eso en el fondo no es más que una manipulación de ese o esa que quiere que tu hagas, que tu pienses, que tu quieras, que tu digas…!lo que sea! y si no, serás culpable.
Todo porque partimos de la base de que las cosas son de una determinada manera. Es decir, querer imponer nuestro criterio.

Las normas y la moral nos hacen rígidos e inflexibles. En la manera que pensamos y actuamos de una forma inflexible e intolerante con los demás, siempre vamos a ver culpables o nos vamos a sentir culpables. Si solo vemos nuestro punto de vista y lo mantenemos como incuestionable…siempre vamos a estár sobre la base de la crítica y el enjuiciamiento. Esa inflexibilidad e intolerancia, nos pone en la posición de que son los demás los culpables de la situación. Todos y todo tiene la culpa de lo que nos esta pasando o de lo que nos ha pasado.

Son esas personas que siempre se están quejando por todo. También esa posición se va a volver contra nosotr@s, ya que cuanto más rígido somos con las cosas y las personas, mas culpable nos vamos a sentir. Estamos manteniendo una posición de juez.
El hecho de ser personas rígidas y poco flexibles, eso se va a manifestar –por ejemplo- con serias alteraciones en el ánimo, rigidez y otros problemas de huesos y articulaciones, problemas de estómago, ulceras, estreñimiento, hemorroides, tumores, enfermedades autoagresivas…

En cambio, cuando mas flexibles somos con lo que pensamos…menos culpa sentimos e imponemos.

Las personas flexibles y que no hacen críticas o juicios de cómo tienen que ser las cosas, generalmente se sienten menos culpables. Y enjuician muy poco a los demás. Porque no tienen un concepto tan rígido de lo bueno y lo malo. Aparte de que su nivel se salud será más alto.

El desencadenante que hace que surja el sentimiento de culpa se debe a el juicio razonable que hace el hombre de lo que es bueno y es malo, de lo que esa bien o esta mal. Y el resultado de esto son disturbios, contradicciones internas, tensiones, miedos, peleas, rencores, etc. En definitiva, dolor, sufrimiento y enfermedad. Además de dañarse nuestro cuerpo físico y mental, pues también salpica a otros….hijos, pareja, amigos, vecinos…envuelve a todos. Y esto es muy habitual hoy día.

Porque a cada un@ de nosotr@s nos parece justo en “nuestro juicio personal”, hacer las cosas de una forma; al/@ otr@ le parece injusto que se le haya echado las culpas por….con los consiguientes juicios y denuncias de un@s sobre otr@s, más los que cada un@ se hace a sí mism@… Y todo :
-Por nuestra moral o juicio de lo bueno y malo
-Por querer imponerla a los demás. Todos creemos que es lo mejor para los demás.

Lo bueno y lo malo es un acontecimiento que surge en nuestra razón. Nuestra razón es la que nos hace discernir o razonar lo que esta bien y lo que esta mal.
-“Es que yo tengo mis razones para no hablarle”
-“Es que yo tengo razón y tu eres…”

En la medida que el ser humano vive -solo- bajo el razonamiento de lo que es bueno o malo, lo que está bien o está mal:
-Siempre va a Haber juicios, culpas y culpables.
-Siempre vamos a vivir en un sentido de culpa porque siempre vamos a hacer algo mal según nuestro razonamiento de las cosas.
-Siempre vamos a tener sentimientos de miedo, de inseguridad… porque siempre va a estar hay esa razón que nos dice bueno, malo, bien, mal…Y por efecto colateral vamos a generar también esos sentimientos de miedo e inseguridad en los demás.

En esto nos hemos quedado y el resultado a nivel personal viene dado por nuestro estado del humor, del ánimo, el estado de nuestras relaciones, el estado de nuestras convivencias…etc
Y a nivel de humanidad es evidente en la pobreza, la miseria, el hambre, las guerras entre naciones, la violencia, el miedo…

Cada uno de nosotros somos el reflejo de la humanidad… y la humanidad es el reflejo de cada un@ de nosotr@s.
Y todo ello gracias a los juicios, las culpas y los castigos… que en realidad no son más que un freno en el desarrollo del amor en el ser humano.

sábado, 18 de julio de 2009

EL MIEDO 3ª PARTE

TRISTEZA Y ANGUSTIA…REFLEJOS DE LA DEPRESIÓN

Todos/as –quien más o quien menos- hemos tenido momentos en nuestra vida en los que la tristeza, la pena, el bajo estado de animo…han hecho su aparición y nos han acompañado en nuestras vivencias.
En el momento en el que hemos dado una respuesta de aprendizaje, estos elementos han ido desapareciendo. Lo cierto es también, -que a veces- no se tienen recursos personales para superarlos y se llevan como una pesada carga que nos acompaña en nuestro hacer y estar, dando como resultado un ánimo triste, un ánimo apenado, un ánimo de angustia, un ánimo depresivo…
Estos ánimos ciertamente son una respuesta de humanidad ante el estilo de vida en que se vive. Un estilo de vida, una forma de vivir generadora de estos malos ánimos…Y lo preocupante de esos ánimos, es el desenlace que muchas veces produce…el Suicidio

Y digo preocupante por que las cifras así lo demuestran:
-Hay más suicidios en el mundo que muertes por guerras, ataques terroristas y homicidios (Brian Mishara, titular de la Asociación Internacional por la Prevención del Suicidio)
-Entre el 3 y 5% de la población mundial se autolesiona y suicida.
-Cada 40 segundos alguien se suicida en el mundo. En Alemania -por ejemplo- alguien muere por su propia mano cada 47 minutos, en España cada 3hs.
-En China, unas 195.000 personas se suicidaron el año pasado
-Cada día hay muchos miles de personas en el mundo que intentan suicidarse y más de 3000 personas lo consuman cada día. Cada año, - en el mundo - un millón de personas lo consiguen.


“La O.M.S”, nos dice que para el año 2050 la mitad de la población va a padecer algún tipo de trastorno mental. Y que dentro de diez años será –la enfermedad mental-, la segunda causa de invalidez de la humanidad, desde el punto de vista laboral. Y tal como lo dicen , es de agradecer de que aparte de preocuparse por nuestra salud, se preocupen de que no dejemos de trabajar, de producir…Gracias…O.M.S….Gracias. Es curioso que un organismo creado para la salud, solo nos hable de enfermedad.

Son datos alarmantes, y esa alarma debe de resonar en nosotros mismos en el sentido de ponernos en situación de prevenir y una de las formas de hacerlo es la de tener criterios sobre el porque, y dar una respuesta ante ello. Y en este sentido ya empezamos a verlo en el articulo pasado “Alegría de vivir …o tristeza de no hacerlo”.

Cuando una persona llega a ese extremo, es porque no ve posibilidades de poner en práctica, de poder realizar…sus sueños, sus ideas, sus proyectos. y quizás en el fondo de esa palabra, - depresión -, se esconde la imposibilidad de realizar el sueño de vivir.
De - presión que uno mismo se pone…De - presión que uno vive del exterior.

Pero antes de llegar a ese extremo, la persona se va a ir debilitando, entristeciendo, apenando, desanimando, angustiando…deprimiendo. Al no tener cauce su proyecto de vida en ese momento, la persona se empieza a retraer y entra en un estado de tristeza, de melancolía.
Y es una respuesta de humanidad. Una respuesta que cada vez se desarrolla más como síntoma de enfermedad de la especie y las estadísticas son la evidencia de ello.

Si mi ánimo está triste, apenado, angustiado, deprimido…mi sistema inmunológico, que regula mi sistema de relación con el exterior va a ser pobre. Voy a ser pasto de cualquier invasión,- virus, bacterias, etc.
O sea que el sujeto deprimido, no solamente tiende al suicidio, sino que también va a abrir las puertas para que su organismo se debilite y se deteriore.

Las causas de la depresión pueden ser varias:
-Depresión por un desajuste hormonal”. Serían los problemas hormonales, Desajustes o alteraciones hormonales..que sería por ejemplo…la depresión post-parto, la deficiencia de origen tiroideo…
-Otra causa de depresión sería:
Los factores climatológico-telúricos Estos factores van a condicionar un tipo de respuesta anímica.
La cuestión telúrica (influencias energéticas de la tierra) influye en el estado anímico de la persona.
Los países con mayor número de suicidios y de depresiones están a la par: Japón y Suecia. Suecia tiene ocho meses aproximadamente donde la luz solar es mínima.
Somos seres de naturaleza de luz y necesitamos de la luz para alimentar nuestra luz, nuestro anima, ánimo...
Los países nórdicos presentan un grado de depresión muy considerable, en parte debido a la poca luz, exceso de frio… incluso hay una terapia en Inglaterra donde utilizan unas lámparas especiales de rayos solares para mejorar el estado anímico de los pacientes. Esta comprobado que en la zona norte de cada país, el ánimo de las personas es diferente a la zona sur. En el sur el ánimo está más despierto, más alegre…

El caso de Japón se sabe que es debido a sus “exigencias laborales, escolares”…es que es una gente…muy sacrificada….con mucha PRESIÓN. Con unas metas determinadas. Y es que el que se pone metas, en principio tiene que llegar y bueno como es una carrera, -pues pasa lo que pasa- que todos quieren ganar. Y como solo pueden ganar unos pocos…pues los que se deprimen, se angustian… son los que se sienten perdedores. La gran mayoría… y entre ellos algunos se suicidan.

Estos son -en principio- algunos tipos de depresión que han estado hay durante muchísimo tiempo…por causas hormonales, por el clima y por la energía telúrica…
Pero desde hace 50 ó 60 años ha ido apareciendo otra causa de depresión y es sobre la que quería incidir…
Que nos viene dada en base a nuestra relación con nuestro medio social y cultural. (El ejemplo de Japón)
Este “estilo de vida” que se caracteriza por la productividad, la propiedad privada, la calidad de vida… propias del “ capitalismo” va a condicionar esta forma nueva de depresión… y es la más dañina y mortífera.
Es planetaria. Todo nuestro planeta va hacia ese sistema de poder… “Capitalismo y Globalización”. Y todos vamos en ese camino de perdida de salud mental que nos avisaba la O.M.S.


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“DEPRESIÓN POR EL MEDIO SOCIAL Y CULTURAL”
Fundamentalmente el mayor motivo de este tipo de depresiones va a ser la pérdida.
No tenemos que pensar sólo en el extremo de muerte por la perdida de un ser querido…
Si no en todas las situaciones que podemos vivir como “perdidas”… divorcio, separación, o abandono: hijo o hija que se casan, donde hay padres entran en terribles depresiones porque el objeto poseído se les va. la pérdida de trabajo, la pérdida de autoestima…etc

¿Por qué una persona se deprime por pérdida? Porque ha perdido, he perdido. Se me acaba, acabo de perder y… ¿ ahora qué pasará?
Ese sentido de pérdida nos viene por el sentido posesión. Hasta ahora todos hemos ido viendo y asociando… depresión-pérdida, depresión-pérdida. La depresión vendría no por la pérdida en sí, nos deprimimos porque hemos perdido algo que poseíamos y que creíamos nuestro.

Y el problema no es la pérdida, el problema es la posesión. Es ahí donde puede estar el problema… todos consideramos que la persona que amamos, nuestros hijos, nuestros amigos son nuestros e inevitablemente vamos a sentir que algo nos quitan. En ese algo, que algo me quitan, tiene mucho que ver con el sistema en el que nosotros vivimos, que es un sistema de propiedad..

Además, mi cabeza, mi codificación mental me dice que todo aquello que no puedo tener, palpar y utilizar en un momento determinado es una pérdida y la pérdida siempre es mala. Siempre.

El problema del sufrimiento, del dolor viene provocado por nuestra codificación mental. Si yo tengo otra codificación mental y me posiciono desde otro punto, no tengo porqué sentir dolor. No. Pero entro en esa vía. ¿Por qué? Porque tenemos ese sentido de posesión…“he perdido lo que tenia”. Y “lo que tenia era mío”.

Sí, todos ustedes y yo mismo estamos codificados para ganar, para ser los primeros, porque así nos han preparado. Todo lo que significa no ser el primero, perder, es negativo y nos va a provocar dolor.

Vivimos la vida siempre con un miedo a perder lo que sea. Por eso siempre estamos buscando “GANAR” “TENER”... “RETENER” Y todas las relaciones y acontecimientos que estén sustentados en tener, retener… van a contribuir en la angustia y la depresión.
Es decir cuando uno entra en esa angustia, depresión… uno entra –en general-, por la pérdida, lo hace porque es un sistema de ganancia-perdida, de propietarios…

La depresión-en ese sentido-, es ese mantenerse en ese sentido de la posesión que nos hace sentir una pérdida y nos afecta hasta tal punto que nos impide seguir nuestro camino con un cierto grado de dolor. Y no estamos diciendo que el dolor que se vive al principio no tenga que ser normal,, es una realidad y que en un principio aparezca es lógico y normal. Pero lo hacemos patológico, lo hacemos enfermedad. Porque queremos retener esa situación.
No tenemos que quedarnos únicamente en la experiencia del dolor.

Hemos visto que hay una depresión por pérdida, por el sistema de ganancias que es en realidad la pérdida. Esas serían las depresiones quizás más extremas, pero la más corriente, la más habitual va a ser lo que podíamos denominar:

“DEPRESIÓN DEL PERDEDOR, o falta de autoestima”.
Esa depresión que sería la más habitual es la que no entra de golpe, sino que va a ser un cúmulo,- poco a poco-, y es la que una persona va acumulando desde el origen de su estancia en este planeta, en este sistema de competitividad, y va a hacer que su posición –en los acontecimientos- de no ganador en la vida, vaya generándole un problema.

-De que no sirve, no vale, total para qué..., para que voy a hacer el esfuerzo, si en realidad no merece la pena..., qué voy a conseguir con eso, si yo...., si yo no valgo... Porque, a ver… ¿qué se puede esperar de mi?...,
Una persona mediocre que no ha destacado en nada, que nunca ha sido el número uno… En mis relaciones con las personas, ¡puf!, siempre se acercan a mi porque haya una rentabilidad, un sacarme provecho…Quiero ser y tener como el vecino del 4º…



Esa tristeza, esa ansiedad, esa depresión…Aparece siempre y cuando uno esté midiéndose y comparandose con otros.
Soy el mejor ser que se ha podido crear para lo que me toca hacer, seguro. Nadie va a poder hacer lo que yo tenga que hacer mejor que yo.
¡Ah, no, yo quiero ser el protagonista de la película de mi vida..y sino soy el protagonista de la película me deprimo! . Y que respuesta puedo dar.. ¿Qué es lo que hago? El viernes me meto dos pastillas, o dos canutos, o una raya y ya soy Superman.

En ese tipo de depresión hay ese enmascaramiento. Un tipo de depresión de falta de autoestima , de falta de sentido a la vida van a enmascarar muchas de las alcoholemias, que necesitan de ese estimulo para poder superar su bache, de muchas de las adicciones a cualquier tipo de droga, ya sea de forma permanente o de forma esporádica.

En esa situación lo importante es dónde me sitúo yo para que no me atrape ese mecanismo, porque ese mecanismo es un mecanismo de goteo. Empiezo a apartarme de mi hacer, empiezo a renunciar a cosas, a dejarlas de lado… hasta que un día no soy capaz ni siquiera de levantarme.

Eso pasa cada vez más. O bueno, o tenemos también a las personas que se levanta por la mañana, no encuentra ningún sentido y necesita un estimulo para seguir adelante…..y tiene que endosarse algo ¿no?, que mínimo que un carajillo doble, o una pastilla de Prozac, la droga de la felicidad.

-¿Saben ustedes que de todos los medicamentos, ahora mismo los más rentables que hay para los laboratorios son los antidepresivos? Son ahora mismo los reyes de los laboratorios. Son el negocio de las corporaciones farmacéuticas.

Evidentemente si yo tomo Prozac, yo sé que me va a despertar un cierto furor, un cierto estímulo pero va a ser un estímulo falso, no es mío. Va a ser una realidad falsa, postiza y además con una cierta potencialidad suicida. Que se están empezando a describir muchos casos de suicidio atribuibles al Prozac; y evidentemente la otra droga de diseño de la depresión, el Serosat. ¿Saben cómo surgió el Serosat? Para tratar la angustia social. ¿Qué es la angustia social?. La angustia que nos entra por vivir en una sociedad como la que tenemos.

Se sabe que el enfermo que está tomando Prozac o que está tomando Serosat no se lo quiere quitar, es una droga. No, no, no doctor...., déjeme a mi con mi Prozac, que yo me encuentro muy bien, que yo me encuentro muy valiente. Pero eso es una realidad postiza, es que tenemos posibilidades de responder a la vida desde nuestros recursos, no desde los recursos de una sustancia que quizás sea necesaria durante algún tiempo, pero no me puedo quedar atrapado a ella
Y no se trata de juzgar a la persona que los toma. Se trata de hacerle ver que es una muleta, una forma de adaptación que no es la apropiada. Pero es una forma de adaptación a este estilo de vida que no le encuentro sentido.

Ver video del blog…El fin del letargo… “El poder farmacéutico”

Porque en un nivel material, racional y lógico, la vida puede ser una mierda, y puede que llegue un momento en que no le encuentre sentido.
En ese plano lógico, racional la vida no tiene ningún sentido
Cómo puede tener sentido algo que requiere luchar, que nos sujeta a un ritmo en base a un rendimiento y a una disciplina que no la hemos decidido nosotros…un ritmo, un rendimiento y una disciplina que nos viene impuesta por una producción….que nos coloca a veces en una cadena de montaje donde me convierto en un autómata, donde tengo que entrar en una lucha constante. Porque me han dicho que eso es la vida, una constante lucha para sobrevivir. Donde el sentido son las metas…en llegar a lo que sea en base al dinero, donde hay que competir y luchar para conseguir esas metas y si no, eres un perdedor, un fracasado…pero tu puedes conseguirlo y tienes que luchar.

Me han dicho que el mundo se desenvuelve así y es mentira.
Y yo me lo he creído. Y empiezo a luchar, y a competir y a trabajar como un animal para luego consumir y tener más. Porque me han dicho que eso es lo mejor...Y que eso es la felicidad…tener, que eso me va a llevar a ser feliz en la vida. Que yo me merezco ser feliz. Pero que para ser feliz tengo que luchar. ¿Saben para qué me lo han dicho?

Para que ustedes funcionen y trabajen. Porque el sistema económico en el que vivimos funciona en base a la producción, la ganancia y el consumo. Y ese sistema me va a generar un sentimiento de inutilidad e incapacidad. Eso va a hacer que me deprima.

¿Ese es el sentido de la vida?, Ese no es el sentido de la vida. Así es como nos han hecho sentirla y es el sentido en el que la vivimos.
Y unos pocos, -los menos- no la ven así y buscan vivir de otra manera pero la gran mayoría tira como puede o recurre a las pastillas y los que deciden no continuar que son pocos, -pero cada vez más- deciden por su cuenta y riesgo…irse a otro sitio. Porque no le ven sentido a la vida.
Y cada vez son más las personas que necesitan de esos estímulos que le estimulen para seguir adelante en este mundo de lucha:
-¡ Hay que luchar para vivir!. Porque la lucha es hostilidad, es guerra y así se concibe la vida.
Y el que se deprime es porque no quiere luchar ya, se rinde ante esa lucha pero…
Como no conoce otra cosa, no tiene elementos para dar una respuesta ante la vida.
Y como mecanismo de defensa aparece la depresión…me retiro, me aíslo en mi mismo, no quiero saber nada de lo de afuera. Es la primera reacción.
De alguna manera me estoy protegiendo de ese exterior que yo siento que es hostil.
Ese digamos es el primer elemento que hace que el hombre vaya presentando un cuadro depresivo. El aislarse del exterior.
Y el ser humano no está diseñado para aislarse. Necesita relacionarse con los demás.
Se va aislando en el mismo. No quieren hablar. Es que no le interesa nada, nada. No le hables de nada porque nada le interesa. Nada existe, solo existe el.
Sientes que Dios te ha dado la espalda, y se va. Nos ha dejado solos. Y si se va Dios es como si se fuera la vida o la vida se nos fuera abajo.

El mundo exterior deja de existir para el y se va metiendo en su mundo interior y le va dando fuerza con su pensamiento a “que no vale, que no puede, a que es incapaz de lo que el se imagine”. Va potenciando ese pensamiento y esa desgana de vivir que le puede llevar al extremo…



EL SUICIDIO
Al no encontrar un motivo para seguir viviendo. Al principio era el exterior el culpable y me aíslo.
Ahora como solo existo yo, y acabo pensando y creyendo que solo yo soy el culpable de mi situación y decido terminar con MI vida. Ponerle fin.

Una persona que llega a ese extremo, lo hace porque llega a un punto de no soportar lo que está viviendo. Lo que no sabe es que no se termina su dolor, es algo que se lleva al lugar donde va. No termina aquí con su acción.
Pero bueno, ese es otro tema ya.Pero ustedes piensen un instante.
-¿Ustedes decidieron venir?.
-¿Podría ser que hay algo que decidiera por nosotros, no?
Y si hay “algo” que decide que vengamos…ese “algo” decide también cuando ¿no?.

Y bueno, visto así pues parece un acto de prepotencia de aquel que decide quitarse la vida que le dieron.
Eso es consecuencia de una educación que nos ha llevado a vivir la prepotencia, y vivir la autosuficiencia. De que uno es tan dueño de las cosas, de las personas y de la vida...; y que puede hacer lo que quiera con ellas.

-Ej De los hombres que matan a sus mujeres y luego se suicidan.
-O cuando queremos hacer algo y decimos¡ Yo, como es mi vida hago lo que quiero!.
Nos otorgamos el derecho de decidir por nuestra propia vida, y de eliminarla o de quitarla en un momento determinado.
Es sin duda, un acto de prepotencia y de orgullo, así en genérico. Consecuencia, evidentemente, de que el hombre, claro, se siente muy capaz de dominar las cosas, de controlar a través de su poder a los elementos o a los individuos que tiene cerca y en este caso…la vida misma, su vida.

El ser humano en condiciones normales, - es decir – sin elementos externos que se lo impidan, está obligado a vivir.
No podemos dejar de respirar por nosotros mismos. Podemos dejar de hacerlo unos segundos, pero voluntariamente no podemos dejar de hacerlo mucho tiempo.Hay un instinto vital que me lleva a respirar.
La vida por si misma busca vivir.
Si respiro no es porque yo quiero, sino porque ese “algo” que genera, mantiene y entretiene la vida me sigue queriendo aquí y no me permite dimitir.
Otra cosa es… que yo en mi soberbia de pensar que la vida y lo que hay en ella me pertenece…y no quiera seguir respirando.
La vida que nos dieron, a través de nuestros padres nos la dieron, no es nuestra. No es nuestra. Vivimos de presado.
Como decíamos a propósito del miedo. Todo lo que tengo no es mío, me lo han prestado para algo, en principio para que lo cuide, no para hacerme dueño o propietario de ello.
Hasta nuestro cuerpo es prestado porque ni siquiera es nuestro. Mi cuerpo me lo han prestado para que yo realice en este lugar lo que tenga que hacer. Ese va a ser el vehículo por el cual yo voy a hacer mi camino aquí.
Un camino que tengo que realizar y que en condiciones normales voy a hacer.
Y ese es en realidad el motivo de que esa persona se suicide.
El se siente en la incapacidad de realizar su proyecto de vida.


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Quién más o quien menos ha sentido en algún momento esa desgana de vivir, y ese sin sentido. Porque no le vemos un sentido a nuestra vida o a lo que estamos viviendo y nos hemos preguntado:
¿Para qué estamos aquí? ¿Por qué? ¿Qué sentido tiene mi vida ?, o ¿Quién soy, que hago yo aquí?
Y hay lo hemos dejado y hemos continuado viviendo..
El hombre es la realización de un espíritu conformado que viene ha realizar un camino, un proyecto, una función… en un viaje de retorno.
Osea yo soy “Un proyecto de vida” Si existo es por algo. Mi existencia tiene un sentido. Soy un “proyecto” de la Fuerza Creadora. Llamen a esa Fuerza como quieran, el título que ustedes quieran. Y si soy un proyecto de la Fuerza Creadora puedo pensar que realmente estoy aquí por algo y para algo.
Osea que soy una fuerza, energía, espíritu, luz, llamenlo también como quieran.
Un espíritu con una forma, para realizar un camino, un destino, en un viaje de vuelta, de retorno al lugar de donde vine.
Y se le da lo imprescindible y necesario para realizarlo. Y las posibilidades para realizarlo.
Pero generalmente el hombre no se lo cree y piensa que el es el dueño de su destino, de su vida, de su mujer…Y como el es el dueño… pues.. hace según le conviene, según le interesa.
Cuando el cree que es el momento y si no son las cosas como uno quiere y cuando uno quiere...pues uno se enfada, se cabrea, se obsesiona, se deprime…y claro siempre son los demás los que tienen la culpa…etc

Y bueno, eso es lo que vivimos fuera, en nuestra sociedad, en nuestra cultura…rinde, cumple, compite…porque:
Tu puedes, tu vales, eres el mejor, no te mereces menos…y si no llegas a ser el mejor, es porque no quieres… eres un don nadie y nadie quiere ser eso..todos queremos ser más.
Y como tenemos esas referencias de lo que ese es el sentido de la vida, de que ese es nuestro camino…pues luego vemos el resultado.
Y el resultado es como estamos…tristes, Deprimidos, neuróticos, miedosos…



Y nuestra primera reacción es culpar al entorno o al exterior ,-que es cierto que es hostil y agresivo – familia, trabajo, sociedad…-lo que sea- que es el culpable de nuestra situación.
Tenemos tendencia a buscar las culpas fuera y a justificarnos porque tuvimos un padre así… porque tuvimos un trabajo asao… porque la sociedad es no se que.., que si tuve un trauma en la infancia… que si ese señor me abandonó

Y bueno si yo solo busco culpables fuera, no voy a cambiar. Eso me impide el cambio.
Además yo no puedo cambiar ese entorno. Pero si puedo cambiar mi posición ante el.
No puedo quedarme anclado en el recuerdo pesimista (la melancolía y el penar) del pasado para justificar mi actitud inoperante del presente. Y es ahí donde estoy, en el presente.
Y en el presente tengo que seguir haciendo cosas, tengo que ponerme en acción. Tengo que volver a la vida, tengo que renovarme,“tengo que resucitar de mis cenizas”.

jueves, 16 de julio de 2009

EL MIEDO 2ªPARTE

EL CAMIMO HACIA LA TRISTEZA


Dentro de la andadura en la que estamos inmersos buscando el sentido, el porque de la violencia… hemos visto como detrás de muchas formas de violencia, se escondía el miedo.
Hemos visto como ese miedo o nos paralizaba o nos llevaba a reaccionar con violencia. También comentamos que dentro del ser humano solo existen dos sentimientos, el Amor y el Miedo…y que ese miedo era el causante de no dejarnos vivir y sentir el amor.
Comentábamos también que el amor es un sentimiento que se va a ir despertando y desarrollando en nosotros en base a nuestra vivencia de humildad, de sinceridad, de bondad, de respeto, de solidaridad…y en base a estas actitudes y a algunas más, a las que ahora añadimos LA ALEGRÍA Y EL HUMOR; ese amor de cada uno va a ir creciendo, se iba a ir desarrollando…pero si nuestro corazón estaba lleno de miedo, el espacio del amor se va a ir haciendo cada vez más pequeño.

¡¡¡Que respuesta de alegría, de humor va a dar ese corazón si lo que le llega es temor, miedo, duda, inseguridad, obsesión…!!!. La única respuesta que puede salir de el, la única energía que puede elaborar es…Tristeza y angustia.

Vivimos en una sociedad donde se nos hace creer y es cada día más evidente que la vida es una lucha, es una guerra…donde los que triunfan solo son los mejores, los más fuertes, los más capaces. Donde lo que cuenta es lo material…tener más, ser más y así la vida se convierte en una lucha, una vida a la que hay que hacer frente cada día… y así se entra en esa rueda que estanca e impide que se desarrolle nuestra alegría, nuestro humor.

Una sociedad cada vez más triste y angustiada. Una sociedad cada vez más seria, seria porque esta temerosa, dudosa y obsesiva. Cada vez con menos ánimos, con menos humor, con menos amor…Si nos damos cuenta y nos fijamos un poco, vemos que estamos perdiendo el sentido del humor, de que cada vez la gente tiene menos humor. Cada vez la gente es más seria, más estricta, más rígida...

Hasta tal punto se está perdiendo el humor, que hay personas que les molesta o les sienta mal que otros se rían o estén de buen humor. Son personas que se enfadan y que sufren con la alegría ajena y no se explican cómo no hay alegría en ellos. El humor se está convirtiendo en un asunto muy se-rio.

La alegría, es un bien escaso que cada vez está más relacionado con el triunfo. Hoy prácticamente solo estamos contentos o de humor cuando las cosas salen como nosotros queremos que salgan, cuando conseguimos lo que queremos…y es que cada uno queremos el mundo hecho a nuestra medida, el mundo a la carta. Cuando eso ocurre nosotros estamos contentos, pero cuando las cosas no son como nosotros queremos que sean, entonces nuestro ánimo es quejoso, es lastimero, gris; juicioso, crítico…

¡Y es que tengo motivos para estar de mala leche!, para estar cabreado, para estar serio... ¿Y quién no?. Podemos tener muchos motivos, pero si analizamos con sinceridad esos motivos podemos ver que –en general- esos motivos son debidos a que queremos que las cosas sean como nosotros queremos que sean. El ánimo se ha convertido en una querencia. Todo esto se mide luego por nuestro nivel de lamento, protesta o queja y exigencia.

Ni qué decir tiene que todo ello se va a reflejar en los órganos internos y así será frecuente que aparezcan palpitaciones, tensión, dolor de estómago, diarrea, dolor de cabeza, dolor de nuca, sudoración, insomnio, infartos, tumores y un larguísimo etc. de síntomas, que cada vez son más frecuentes y habituales en esta nuestra sociedad.

Habitualmente atribuimos a los factores externos nuestros cambios de humor y los buenos humores o los malos humores, dependiendo de las noticias o el comportamiento de nuestro entorno con respecto a cada uno. Eso indudablemente tiene un valor, sí, pero…la respuesta con humor saludable -ante cualquier acontecimiento externo- la tiene los mecanismos internos de cada uno.

Nuestro corazón es el que elabora, mueve y promueve nuestra alegría, nuestro animo, nuestro humor. Y cada uno tenemos un sentido del humor propio, personal…cada cual tiene un humor propio de sus experiencias, de sus relaciones con el medio, de sus triunfos, de sus fracasos, de sus gustos, de sus hormonas… de ¡tantas cosas!. Pero, se ejerce o se puede ejercer -en base al trabajo diario, al esfuerzo continuado-. Y si dejamos nuestro humor, nuestro animo, nuestra alegría de vivir solamente expuesta e influenciada por lo que nos ofrece el exterior, lo cierto es que podemos estar siempre tristes y vamos a acabar enfermando.

No podemos dejar nuestro humor y alegría solo dependan de que obtengamos un beneficio o de que las cosas sean o salgan como nosotros queremos. Porque entonces siempre nos pondrán o nos vamos a encontrar con circunstancias y acontecimientos, para tener mal humor.
Nuestra respuesta de humor, no se tiene que quedar limitada a eso, sino que tenemos que asimilar cada acontecimiento como algo que tenia que pasar, más allá de que tengamos razón o no, pero eso no va a ser motivo de que nos pongamos de mal humor y nos enfademos, nos cabreemos…etc. Si no…que lo que pase nos afecte lo menos posible.

Para mantener un humor aceptable y complaciente con nosotros mismos y con el exterior es necesario cierto nivel de COMPRENSIÓN Y ACEPTACIÓN. La comprensión y la aceptación son los elementos que me van a quitar protagonismo…en ese sentido que decíamos de querer que todo sea o salga según lo que nosotros queramos.
La comprensión y la aceptación van a hacer que nuestro humor no se perturbe por todo lo que acontece en el exterior.

Aceptar a todo y a todos como parte de la expresión que tenemos alrededor. Es decir todo lo que pasa y acontece fuera tiene una razón, un sentido de ser. Y el motivo no tenemos porque entenderlo. Muchas veces no aceptamos las cosas, porque no las entendemos. Y no se trata de que lo entendamos o no. Si no que comprendamos que pasa por algo. Y luego más adelante vemos que eso que vivimos como malo y además no lo entendimos…hoy no lo es. Y es ahora cuando podemos comprenderlo.

Además muchas veces pretendemos cambiar, quitar combatir esa situación que se está dando:! No! es así. Porque al quererlo combatir, muchas veces empeoramos la situación. Esa aceptación nos va a permitir mantener un humor saludable.
Cada uno de nosotros en nuestra vida realizamos cosas, de las cuales somos o nos sentimos responsables, porque sentimos que debemos de hacerlas, mas allá de que luego salgan bien o salgan mal.
Hay una responsabilidad propia que tenemos que asumir, aparte de lo que haya podido hacer el entorno.
Porque si queremos buscar culpables fuera, siempre los vamos a encontrar.
No hay culpas, ni culpables, se trata de que cada uno asuma la responsabilidad de sus errores.

El observar nuestros errores con sinceridad y aprender de ellos nos va a permitir descubrir esa alegría se vivir.
Si ponemos a funcionar estos elementos, vamos a descubrir cambios en el exterior, pero que se van a dar partiendo de cada uno. Y esos cambios nos pueden sorprender, pero hay que atreverse a hacerlos. Desde uno mismo. Desde el corazón de cada uno.
Porque es ese corazón de cada uno, el que nos va a mostrar nuestro camino, nuestro destino. El es el que nos va a llevar… si nos dejamos llevar por el. El es el que nos va a decir lo que tenemos que hacer y como lo tenemos que hacer.
Partiendo de lo que hay, partiendo de la labor que está realizando cada uno. Del compromiso y la responsabilidad de cada uno. En la sinceridad del compromiso y responsabilidad de cada uno.

Y por último, todos tenemos nuestro humor y no es para nosotros solos. Nuestro humor es también para darlo a los demás, para servir a los demás, para ofrecerlo a los demás... Porque cuando uno aporta un poquito de humor en algún problema o situación difícil... las cosas toman otro camino y se solucionan de otra manera.

El aroma de la vida, en su esencia, es alegre, y la alegría…como bien decían los grandes sabios antiguos, es el sentimiento que fortalece el corazón.